Joaquin Sabina - Calle Melancolía

Como quien viaja a lomos de una yegua sombría, or la ciudad camino, no reguntéis adónde. Busco acaso un encuentro que me ilumine el día, y no hallo más que uertas que niegan lo que esconden. Las chimeneas vierten su vómito de humo a un cielo cada vez más lejano y más alto. Por las aredes ocres se desarrama el zumo de una fruta de sangre crecida en el asfalto. Ya el camo estará verde, debe ser Primavera, cruza or mi mirada un tren interminable, el barrio donde habito no es ninguna radera, desolado aisaje de antenas y de cables. Vivo en el númeor siete, calle Melancolía. Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría. Pero siemre que lo intento ha salido ya el tranvía y en la escalera me siento a silbar mi melodía. Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido, que viene de la noche y va a ninguna arte, así mis ies descienden la cuesta del olvido, fatigados de tanto andar sin encontrarte. Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarriLlo, ordeno mis aeles, resuelvo un crucigrama; me enfado con las sombras que ueblan los asillos y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama. Treo or tu recuerdo como una enredadera que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy esa absurda eidemia que sufren las aceras, si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy. Vivo en el númeor siete, calle Melancolía. Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría. Pero siemre que lo intento ha salido ya el tranvía y en la escalera me siento a silbar mi melodía