Este día se celebra en todo el mundo en homenaje a los mártires de Chicago, líderes obreros de Estados Unidos y Canadá que en 1866 paralizaron sus labores en demanda de la reducción de las horas de trabajo y otras reivindicaciones sociales.
Albert Parsons, líder de la organización sindical “Caballeros del Trabajo de Chicago”, dirigió una gran manifestación integrada por 80 mil trabajadores de toda la ciudad de Chicago con el fin de reducir a ocho horas diarias la jornada laboral.
Se sumaron después 350 mil trabajadores de toda la Unión Americana a la causa, los mismos que iniciaron una huelga nacional que afectó a más de mil fábricas.
Los anarquistas también se unieron a la convocatoria de Albert Parsons. Pero todo el clamor popular se sintió luego que August Spies, director de un periódico laborista, se dirigiera ante 6 mil trabajadores para demandarles su apoyo en la lucha sindical. Después todo salió de control.
La policía llegó, abrió fuego y muchos trabajadores fueron ejecutados. El 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket, se vivió el día más álgido de toda la huelga.
Tres años después, en 1889, por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, se designó al 1 de mayo como Día del Trabajo con el objetivo de reivindicar la lucha de los mártires de Chicago.